Gastritis flemonosa: qué es, causas, síntomas y tratamiento

Síntomas y causas de la gastritis flemonosa

Cuando hablamos de una gastritis, solemos comentar que es una enfermedad la cual tiene un pronóstico muy positivo para las personas que la padece, siempre y cuando los pacientes sigan correctamente los tratamientos que se les diagnostica por medio de los expertos.

El problema empieza con esta enfermedad cuando no se trata con el debido tiempo y/o se ve agravada por la infección por otro tipo de bacterias diferentes a la Helicobacter pylori. Este es el caso de la gastritis flemonosa, la cual entre la causa que más se repite es por medio de bacterias piogénicas, es decir que en sus infecciones producen una gran cantidad de pus.

Este tipo de gastritis es de las más peligrosas, llegando a ser la esperanza de salir con vida de un 50%. Por eso es muy importante que el paciente siempre y cuando sienta un síntoma anómalo se dirija con urgencia a su médico para evitar problemas mayores ya que si se detecta a tiempo, puede seguirse un tratamiento.

Causas de la gastritis flemonosa

La causa principal de esta afección es la infección por bacterias que producen pus en nuestro estómago. En más del 50% de los casos la bacteria implicada es Streptococcus spp., aunque puede ser polimicrobiana.

Este pus va a conseguir que el aparato digestivo no funcione como debe.

Entre las personas que suelen contraer este tipo de gastritis podemos asegurar que existe un 50% de personas que no han sufrido nunca una enfermedad estomacal y que se encuentran sanas. Sin embargo se ha visto que un elevado número de personas con inmunodeficiencias son propensas a sufrirla.

Un causante también puede ser el cáncer, sobre todo el carcinoma gástrico.

Igualmente hay casos en los que se sufre la gastritis flemonosa debido a la complicación de una gastritis que no se ha diagnosticado a tiempo y ha empezado a dañar gravemente los tejidos del estómago.

Síntomas de la gastritis flemonosa

Los síntomas que sufren estas personas y que le pueden hacer detectar que se tiene una gastritis de este tipo se asemejan en una parte con los de una gastritis común, pero pueden verse intensificado el dolor que sufren y la magnitud de dichos síntomas.

Los pacientes pueden notar un dolor en la zona alta del abdomen extremadamente fuerte, incluso llegan a no poder moverse. También es posible que estos ya no puedan comer absolutamente nada, pues todo lo que comen lo vomitan, incluyendo pus o sangre.

Otro de los síntomas que tiene esta gastritis son los sudores muy fríos, mezclados con escalofríos constantes y de altas fiebres.

Las heces de los afectados por gastritis de tipo flemonosa pueden tener un color negro intenso y en ocasiones sus deposiciones van a estar llenas de sangre.

Estos son unos de los síntomas que pueden tomarse nota y observar a simple vista por el paciente, pero va a ser una endoscopia hecha por el especialista la que determine si lo que sufre esa persona es una gastritis flemonosa.

En esta endoscopia lo que vamos a encontrarnos es muy diverso, pero principalmente lo que más va a llamar nuestra atención es que hay una gran concentración de pus sobre las paredes del estómago, sobre todo en aquellas que se ven más afectadas.

Según la gravedad y lo avanzado de la enfermedad también puede encontrarse tejido necrosado, es decir, las heridas de las úlceras en vez de cicatrizar, lo que han hecho es ir pudriéndose, debiéndose en el caso que esto ocurriera ingresar rápidamente en el hospital.

Tratamiento de la gastritis flemonosa

Tratamiento para la gastritis

Los tratamientos que se van a seguir con los pacientes que sufran esta afección es muy diferente a la que se va a seguir con otro tipo mucho menos grave, por lo que van a variar considerablemente.

Si la gastritis está muy avanzada se deberá ingresar al enfermo en el hospital, es allí donde empezarán a tratarlo para eliminar todo peligro que ponga en riesgo la vida del paciente.

Primeramente lo que se le diagnostica es un tratamiento antibacteriano para la gastritis flemonosa que puede durar más de dos semanas, mientras está ingresado también se le podrá medicar con otros fármacos que van a ayudar por un lado a calmar el dolor y por otro lado a que las heridas puedan sanar con mayor rapidez. En el caso de que el paciente siga sintiendo mucho dolor, se le podrá sedar.

Al no poder ingerir alimento alguno, se le tendrá que alimentar vía parenteral, ya que generalmente, cuando se llega a este estado, se tienen altas probabilidades tanto de desnutrición como de deshidratación.

Pasado el tiempo del tratamiento, si el paciente encuentra alguna mejoría se le da el alta para que pueda volver a su casa pero se le realiza un seguimiento exhaustivo para evitar que vuelva a empeorar.

En casa, el paciente debe llevar una vida completamente diferente a la que ha llevado, eliminando muchas comidas que van a causarle dolor, empezando una dieta para la gastritis con alimentos blandos como sopas o papillas, para más tarde ir cambiando a dieta dura.

Los antiácidos y protectores los tendrá que tomar durante toda su vida para que la acidez de su estómago no siga dañándole las zonas perjudicadas.

Por el contrario si se ha comprobado que una vez pasado el tratamiento antibiótico de la gastritis flemonosa, el paciente sigue mostrando signos de debilidad y parece que la enfermedad no tiene retroceso, se podrá proceder a operar.

Fuentes y referencias:

Ante cualquier dolor o problema de salud y/o en caso de buscar asesoramiento, tienes que acudir a un médico. Recuerda que estos consejos son complementarios y que nunca te debes autodiagnosticar.


Escrito por el equipo de TratamientoGastritis.net


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